El viento trae una copla

Como dije antes, le debía un post a esta gran canción de la Bersuit Vergarabat. En el disco “La argentinidad al palo” encontré un montón de mierda y me pareció que la bersuit comenzaba a perder. Cuando escuché esta canción compartí ese sentimiento de miles de Argentinos por el mundo. Y se me pianta un lagrimón cada vez que la  vuelvo a escuchar. Es una canción con mucha fuerza, cargada de sentimiento colectivo, de orgullo patrio. Y no es que esté mal fuera de Argentina, por el contrario, pero aún así la patria llama y envía sensaciones cada vez que la recordamos o sabemos de ella. Porque Argentina es ese país capaz de ser odiado y amado a la vez. Porque ser Argentino es algo especial que te llena de orgullo y vergüenza al mismo tiempo. Que te hace recordar las peores cosas y asimismo las mejores de tu vida. Doy gracias a dios por haber nacido en las tierras de la albiceleste. 

El viento trae una copla,
recuerdos de huracán
que un día me partió un ala
y me hizo caer,
hasta que me arrastré.
Nuestra bandera flameaba
en medio del temporal.
Del norte el frío mataba,
se hizo dura la piel,
el terror fue la ley.
Y no olvidé nada,
que plantamos ilusión
en la pampa mojada,
que sudaba, como yo,
inevitable ausencia.
Y no me saqué el anillo,
ni el cielo, la Cruz del Sur,
ni mi titilar de grillo,
que por las noches canta,
porque extraña a su amor.
Y sigo lavando copas
de gente mejor que yo;
si puedo, bebo las sobras:
el mezcladito me enciende.
Y me pongo loco,
fantaseo con el mar,
de irme nadando,
de volverte a tocar.
Y me pongo manco,
manos de inutilidad,
dejé allá mi sangre,
y hoy me tengo que inventar…
¡Si soy argentino!
El viento trae una copla…
Nuestra bandera flameaba…
Yo sigo lavando copas… 

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