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Las mujeres y la cama

Introducción

Muchas veces los hombres, más allá del egoísmo del querer ser completamente complacidos en la cama, nos planteamos dudas acerca de cuáles son las cosas que a ellas las vuelven locas en la cama.

Sin ir más lejos yo soy una de esas personas que incansablemente están en la búsqueda del total placer para mi pareja o amante de turno.

Creo que el buen sexo es fundamental para ambas partes y en un mismo acto se puede llegar a satisfacer los más bajos instintos del dúo (o trío, o lo que les apetezca), pero para esto vamos a tener que conseguir seguir algunos sencillos pasos y conseguir lo que ellas siempre están deseando en la cama.

Documentándome un poco acerca de este tema y sumado a mi experiencia personal podría hacer un listado de algunos consejos que deberías tener en cuenta. Voy a intentar descartar el aspecto físico de cada uno, porque en estos menesteres cada chica tiene una preferencia y aunque no seas una persona de un físico escultural puedes volver loca a alguna chica, y es a ella a la que tienes que satisfacer durante el acto sexual. Por todo esto puedo concluir que lo que se denomina “la previa” es un aspecto fundamental para que ella quede completamente satisfecha teniendo sexo contigo.

A ellas les encanta escuchar y….

No vayas directamente al grano, dales una previa larga. Un encuentro sexual, por lo general, comienza con un pequeño cortejo. Aunque ya sea nuestra pareja siempre hay detonantes que conducen a un claro desenlace sexual. Una vez que ya se haya producido ese paso de una situación no sexual a una que sí lo es, deberemos ser cuidadosos. No vayas directamente al tema!. Si inmediatamente le quitas la ropa porque vos ya estás pensando con el pene mal vas. A las chicas les vuelve locas las caricias, los besos. Dile cosas bonitas al oído mientras tocas su pelo (por la altura de la nuca suele gustarles). Las orejas resultan ser, por lo general, un punto bastante erógeno. Usa la punta de tu lengua y recorre los picos y valles de su oreja. Intenta no babear, simplemente acariciar. Si introduces la punta de tu lengua un poquito por el conducto auditivo (sin sobrepasarse) notarás como ella se estremece, a las veces que comienza a acelerarse su respiración.

Masajes, ¿por qué no?

La sexualidad no sólo incluye el acto sexual como tal. La zona genital no es la única zona erógena de nuestro cuerpo. Está claro que si el encuentro va a terminar en la cama van a necesitar hacer uso de vuestros genitales, pero de cualquier modo puedes estimular previamente algunas partes de su cuerpo con un resultado sorprendente en cuanto a placer para ambos. Sus hombros o espalda son los más comunes pero ¿has probado de dar un masaje en sus pies? Procura hacerte con una crema muy suave o aceite de bebé para frotarle. Masajea sus pies con las yemas de tus dedos. Como recomendación personal te puedo aconsejar que no seas muy suave porque le vas a producir cosquillas pero tampoco demasiado fuerte porque quitarás el placer del masaje. Busca un punto intermedio de presión que no cause ninguno de los dos efectos. ¿sabías que los pies tienen decenas de zonas distintas y que algunas culturas afirman que un correcto masaje puede producir efectos positivos sobre algunos otros órganos de tu cuerpo?. Da masajes circulares y pequeñas presiones sobre las zonas cóncavas del pie, sobre los dedos, el tobillo. Todo es válido si a ella le produce placer.

El cuello no sólo sostiene la cabeza

Las mujeres complacidas sexualmente no son un misterio. La mayor parte del trabajo, como te dije anteriormente, se basa en saber darle ciertos estímulos en ciertas partes que casi a todas les gusta. Como todo es cuestión de ensayo y error. Conforme conoces más a tu pareja o conforme más practicas y experimentas más te vas a dar cuenta de qué les gusta y que no.

Creo que el cuello es otra de esas zonas a las que a ellas les encanta que les beses. Justo por debajo de la mandíbula es donde más he notado el placer. Besa su cuello, acaricia suavemente partiendo justo por debajo de la oreja y llega hasta sus hombros. Que no te de miedo. Si, nuevamente usas tu lengua un poco siempre tendrás buenos resultados. Pero ten cuidado, ella no es un helado, o al menos no pretende que su cuello lo sea. Ya hablaremos de zonas donde puedes usar libremente tu lengua, pero en estas zonas es mejor acariciar suavemente con ella. Otra buena manera de estimular su cuello es usando tu labio inferior. Moja levemente tus labios y apoyalos en forma de beso en el hombro de ella y con el inferior comienza a subir despacito. Notarás que conforme se vaya secando tendrás algunos “tropezones” ya que los labios se pegan un poco al cuello y al despegarse se produce otro bonito estímulo. Ese es el momento de continuar con besos o volver a mojar levemente los labios.

La boca como instrumento principal

Como sigo sosteniendo hasta ahora, la previa es una de las partes más importantes para que las mujeres disfruten de un acto sexual. Y creo firmemente que la boca y las manos son nuestros dos mejores instrumentos para otorgar el placer previo que ellas demandan. Y ahora quiero hacer mucho incapié en el uso de la boca. Ésta, además que para besar, la vas a usar para decirle bonitas cosas al oído. A ellas les encanta que le susurres mientras la acaricias suavemente. Ellas son sensibles y el más mínimo estímulo las puede poner en situación. Y como son sensibles y como estamos hablando de la boca, aprovecho para decirte que hay zonas que si las humedeces un poco con tu lengua, luego las puedes soplar muy despacio. Otra vez más notarás que ella se estremece. Detrás de sus orejas o en su cuello son lugares perfectos para recorrerlas con un poquito de aire.

En cuanto a su boca, ya depende mucho de cada chica de cómo le gusten los besos. Una vez que lo sepas puedes ir directamente a lo que ella prefiere, pero mientras no lo sepas te recomiendo que los besos que le des en la boca sean suaves, tiernos. Con la ayuda de tus dos labios captura y presiona levemente uno de los de ella. Hay chicas que prefieren más o menos lengua, descúbrelo y aprende a usarlo a tu favor. Besa las comisuras de sus labios. Alterna la postura de tu cara contra la de ella mientras la beses. También, si es posible, puedes alternar entre mucha suavidad en los besos y algo de “fuerza”. Si ve que te pones de momentos algo eufórico para besarla le gustará. Y en esos momentos de mayor “fuerza” (aclaro entre comillas porque no se trata de presionar fuerte sus labios. Ya me entiendes que se trata de imponer un poco el ritmo de los besos, de dejar de lado por un instante la suavidad y ponerle un poco más de pimienta al asunto) es cuando puedes aprovechar para atraerla a ti con tus brazos en su espalda. Acerca bien su cuerpo al tuyo con tus dos brazos. A ellas les da una sensación de fortaleza y predominio que es beneficiosa por momentos (ya ella tendrá tiempo de dominar si fuese menester).

Mientras estés besando intenta escuchar muy bien su respiración o sentirla como choca el aire que expira contra tu cara. Es el momento ideal para hacerlo, puesto que si notas que empieza a respirar con fuerza es porque realmente está disfrutando de cómo la estás besando y, además, puede servirte como pauta para continuar tu trayecto de previas hacia otra parte del cuerpo.

Es importante la recurrencia

Todo lo que te estoy contando no es un “paso a paso” de cómo debes hacer las cosas. Puedes variar el orden, quitar o poner cosas, eres libre y debes buscar la combinación que notes que a ella le gusta y que te haga sentir a gusto a vos mismo. Eso si, si besas su cuello y luego pasas a besarle la boca, o viceversa, no significa que no puedas o debas volver a estimular dicha zona. Procura encontrar el lugar donde más le gusten los estímulos y retornar a ellos de cuando en cuando. Si le produce placer y te das cuenta tienes un arma muy poderosa como conocimiento y es importante que la uses en favor de los dos.

La importancia de los pechos

Más allá de que si ella tiene pechos muy grandes, normales o pequeños, esa es, junto al clítoris, una zona importante donde estimular para que ella sienta un profundo placer. Yo se que muchos hombres les encanta apretar o sacudir los pechos, pero lo cierto es que se puede hacer un trabajo mucho más fino si nuevamente usamos adecuadamente las caricias de los dedos y de la boca.

Intenta no ser brusco con los pechos de tu chica. No se cuánto habrá de cierto en esto porque nunca he procedido de ese modo, pero he leído que un actuar violento sobre los pechos de una mujer puede ser comparable en dolor al un estímulo similar en tus testículos. Y supongo que si es cierto no te querrás jugar el pellejo ni ponerla a sufrir a ella de ese modo, por lo tanto te voy a dar algunos consejos para que ella disfrute y tu también de sus senos.

Procura, como vengo repitiendo desde hace rato, ser cariñoso. Comienza besando por los alrededores a los pechos, como puede ser el cuello, hombros, brazos. Ya te he dicho que volver a recurrir a algunas zonas es vital para mantener el ritmo de tus juegos previos.

Otra cosa que considero errada de los hombres a la hora de estimular los pechos es que se cree que los chupetones fuertes en los pezones les gusta. Habrá las que si, pero yo creo que en vez de eso podemos optar por usar la lengua y escrutar la circunferencia que conforma el pezón, entre la línea que divide el color típico de su piel y el de mayor color del pezón. Recorre dicha zona con la punta de la lengua. Ahora no tengas miedo de un exceso de saliva. Siempre podrás recoger los excedentes con una lenta y suave pasada con la parte plana de tu lengua por todo el pezón. Repito, debes ser suave con esta parte de su cuerpo. Mal estimulada puede resultar como un fracaso previo al coito.

No te olvides del resto de sus pechos. Si bien la parte más erógena se encuentra en los pezones, el resto también es importante estimular y, como ya te he aclarado, no es importante su tamaño. Si son pequeños y no “juegas” con ellos (voy a referirme a “jugar” a producir estímulos sobre una zona. Digo jugar porque puede ser exitante y placentero para ambos) corres el riesgo de que ella sienta que su cuerpo no es de tu agrado. No la hagas sentirse mal en estos sentidos porque puede conducir a que no se sienta a gusto durante el resto del acto sexual.

Cada centímetro cuenta

No, no me estoy refiriendo al tamaño de tu pene, de eso vamos a hablar luego. A lo que ahora quiero hacer referencia es a que cada centímetro de su cuerpo es importante de estimular. No te olvides que tiene brazos, espalda, que tiene piernas, rodillas, comisuras por donde te quieras imaginar. Y todas son susceptibles de ser un punto erógeno para ellas. Entonces ¿de qué manera vas a descubrirlo si no es probando?. No te digo que en la misma noche tengas que buscar, estimular o jugar con cada parte de su cuerpo, sino todo se queda en una danza de previas que se puede tornar aburrida y que termine apagando el fuego. Pero si ten en cuenta de que si estás conociendo los placeres sexuales de tu pareja es importante que en las sucesivas veces que vayan a tener sexo, le des un toque de frescura al acto descubriendo nuevos lugares que a ella le vuelvan loca.

Acaricia sus piernas, sus brazos. Besa sus muslos y acércate peligrosamente a sus ingles. Ya estás a punto de llegar a la zona más erógena de ella, pero de momento sigue jugando. No rompas la magia cuando todavía queda mucho trabajo previo por hacer. Como te dije, los muslos, sobre todo en su cara interna, cercana a la vagina, son un punto importante porque está lo suficientemente cerca de su vulva como para que ella se ponga a cien si aciertas en los estímulos. En este paso de propongo rodear su aparato genital con besos y caricias, pero sin llegar a tocarlo aún, de modo que produzcas ansias por su parte. Besa sus piernas, pásale la lengua. Rodea su vulva a besos desde las piernas hasta su vientre. No te olvides del vientre tampoco. Justo por debajo del ombligo ya empieza a ser muy exitante para ella si le acaricias suavemente o le besas. Nuevamente te recomiendo usar el truco de humedecer y soplar suavemente. Notarás como su piel se estremece un poco de este modo. Procura estar una buena parte por esta zona porque durante todo ese tiempo ella estará disfrutando y a la espera de un inminente cunilingus. Intenta tu también disfrutar mucho de este momento y ten en cuenta de que estás muy cerca de su aparato genital. Esto es sumamente exitante para los dos.

Y ya que estamos por debajo de la cintura…

Parece que es el momento. Tu chica ha disfrutado de tus besos, tus caricias, del roce de tu lengua, de tus labios, del calor de tu piel, de tus palabras tiernas y dulces. Ya estás debajo de la cintura y supongo (espero) que ella esté deseando algo más. Es en este momento donde te tienes que poner manos a la obra y estimular su vulva. No se cuál es la técnica más adecuada porque de cada chica dependerá, pero habrá cosas que tienes que hacer y otras que no. Como todo, en el acto sexual no está todo escrito y hay parejas que disfrutan con caricias y otras que disfrutan atados, con golpes o sometimientos físicos. Yo no te voy a contar nada de golpes porque a mi particularmente no me gusta ni exita.

Asi que vamos a ello, pero no de golpe. Recuerda que vienes de besar y acariciar las zonas aledañas a su vulva, entonces siguiendo un poco el ritmo de todo este jugueteo vas a proceder a ir subiendo o bajando (depende de si te encuentras sobre su vientre o piernas), hasta llegar suavemente hasta ese punto. Aquí debes dejar volar un poco la imaginación pero a la vez tener la virtud de un músico para escuchar y sentir como ella reacciona a tus distintos estímulos. Digo como un músico refiriéndome a la hora de afinar o ejecutar una pieza con un instrumento musical. El músico acciona y el instrumento reacciona con mayor o menor resonancia o afinidad para su oído. De manera análoga tu vas a ir accionando ciertas técnicas y vas a tener que saber oír o sentir como reacciona ella para continuar de ese modo o cambiar la manera de tocar. Ten en cuenta que no toda la zona genital femenina es igual de sensible a los estímulos, de modo que no debes abusar de, por ejemplo, el que ejerces sobre el clítoris o, al menos, de qué es lo que haces sobre el.

Intenta usar, en este punto, más que nada tu lengua y tus labios. No juegues tanto con los dedos aún. Sigue ese ritmo progresivo que traes que ya habrá tiempo para todo, y recuerda que todo esto lo estás haciendo para que el acto sexual no sea el típico 10 minutos y a dormir. Estamos intentando que consigas un acto que dure un buen rato, que lo disfrutes tanto tu como ella y que satisfaga y exite a ambos, de modo que ten paciencia y sigue el compás. Alterna movimientos rápidos con movimientos lentos con tu lengua, usa tus labios para presionar suavemente los de su vagina. Cambia de movimientos circulares a peristálticos, de rápido a lento y de lento a rápido. Siente lo que siente ella para saber cómo producir dicha alternancia. Algo que puede resultar complaciente para ella es que al tiempo que estimulas la parte más baja de su vulva cercana al ano, que uses tu nariz suavemente para acariciar el clítoris. Estarás produciendo un doble efecto en simultáneo que seguramente resultará muy exitante para ella.

Si vas a moder, que sea suave. No te gustaría que te mordieran el pene y te hicieran daño, no? Pues a ellas tampoco les gustaría una situación similar. Pero como te dije, se trata de probar qué produce mayor o menor estímulo, entonces en este momento puede ser que tus dientes capturen suavemente sus labios vaginales. La diferencia de tacto entre la lengua y los dientes puede estremecerla bastante más de lo que te imaginas.

El tiempo que dure tu cunilingus deja que lo marque ella de acuerdo a cuánto le guste, o de si está siendo exitante o no. Creo que es importante que ella llegue a tener al menos un orgasmo ya en este punto (si tiene más mejor). ¿Por qué?. Porque ella ya tendrá una parte de la satisfacción que buscaba en el acto sexual, entonces a partir de ese momento ya estás en el momento idóneo para producir la penetración, o cambiar el rol entre el que estimula y el estimulado, ya depende de tu pareja, pero recuerda que hoy estamos hablando de cómo dejarla bastante contenta a ella. Asumo que en este instante tu ya estarás lo suficientemente exitado asi que continuemos…

¿El tamaño es importante?

Hay mujeres que afirman que el tamaño no es lo que importa (ahora si estamos hablando del pene) sino cómo lo uses. Asumo que tienes un pene normal como todo el mundo, asi que es suficiente para seguir complaciendo a tu pareja. Recuerda que a este punto del acto sexual tu pareja -presumo- ha tenido al menos un orgasmo o está muy cerca de tenerlo. Entonces ya puedes dar paso a la penetración. Una vez vi un vídeo que era las veces entre feminista y de broma, pero algo que se me quedó muy marcado y supongo que es cierto es que si ya has complacido bastante a tu pareja durante las previas, el momento de la penetración en si misma pasa más a un segundo plano para ellas, aunque no por eso deja de ser importante. Sigamos viendo….

De posturas… como de colores

Ya acá yo no voy a decirte cuál postura es la mejor, porque eso va a depender de cada pareja. Habrá los que prefieran las tradicionalmente conocidas y otros que quieran experimentar cosas nuevas. Todos saben de la existencia de libros dedicados exclusivamente a las posturas sexuales (véase por ejemplo el kamasutra). Puedes escoger la que más les exite a los dos.

Si eres de los que dura poco, podrás encontrar posturas que propicien la duración de acuerdo a cómo se irriga la sangre, etc etc etc. Experimenten juntos cosas nuevas! Les va a dar satisfacción, va a renovar la pasión y puede dar un punto de morbo particular el probar nuevas cosas.

Diviértete en este juego

Como vengo repitiendo a lo largo de este escrito totalmente amateur, este juego es de dos y lo importante es que ambos la pasen bien y disfruten durante el acto sexual. De ambos depende experimentar cosas nuevas que les hagan mejorar la calidad de su sexo. Si tienes una pareja estable, no tengas miedo de expresarte libremente y proponer cosas nuevas. No dejes que ella siempre tenga la iniciativa porque terminará aburriéndose. Plantea nuevas situaciones, puede resultar benéfico para aumentar la libido de ambos.

Aclaraciones finales

Como con casi todo lo que escribo ajeno a la informática, siempre me gusta aclarar que lo hago desde mi experiencia personal, mi lectura, etc. Nunca creo ser el dueño de la verdad absoluta o parcial de nada, y todo lo que redacto lo hago primero que nada para mi y luego para el que lo quiera leer y aprender o hacerme aprender a mi. De modo que una vez más pido las pertinentes disculpas a quién la lectura de este artículo pueda molestarle, parecerle poco serio, o lo que quieran discutirme. Si lo estás leyendo, te sirvió total o parcialmente, me alegro. Si no te ha servido, si digo obviedades, hago agua en cosas o te molesta, puedes dejarme un comentario respetuoso.

Una vez más, gracias por leerme.

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