Malditas épocas
Antes de irme a acostar, astiado de un día de pensar y pensar y no parar de pensar, quiero escribir un poco acerca del repudio mío hacia estas épocas. Lo cierto es que el dichoso sentimentalismo de las épocas navideñas me afecta bastante al punto de anularme muchos días, como hoy por ejemplo, que lo único que deseo es meterme a la cama y no hablar con nadie, ni saber nada de nadie.
La navidad, el año nuevo, los cumpleaños de mis familiares que se acercan peligrosamente en Diciembre y Enero. El mío en marzo. Si es que me suena a puta mierda el conjunto porque para ninguna de estas fechas voy a poder hacer lo que realmente quiero. Tan siquiera voy a poder estar rodeado de gente que me quiera… es como una patada en las bolas. Si no fuera porque tengo un viaje ya definido para el 24 me quedaría durmiendo en casa hasta que pasase. Y el 31 si bien tengo planes, la verdad es que no estoy muy seguro de las ganas reales que tenga de llevarlos a cabo.
De verdad, sólo quiero dormir y que pase. No pensar demasiado, al menos no tanto como vengo pensando hoy. La cabeza ha estado a mil con la idea fija de esta y otras cuestiones más que por más de que intente aclararlas son recurrentes. Me siento enajenado por la incertidumbre, cansado de pensar y no tener las respuestas que quiero.
Tengo ganas de gritar, tengo ganas de llorar, tengo ganas de que me abracen y me digan que no estoy sólo, que todo ya va a pasar. Tengo ganas de sonreir de verdad y no fingir algo que realmente no estoy sintiendo. Quisiera salir corriendo y encontrar al final algo que me haga volver en mi mismo, un ápice de color dentro de lo gris que rodea mis pensamientos. Quiero, quiero… y me voy a cansar de desear…. pero se que otra vez más no va a llegar.
