Hola, Argentina!

Odio hablar de la política de mi patria pero es el momento de darse cuenta que ni Macri ni el Scioli van a cambiar el país. No estoy para nada a favor con el oficialismo ni con la oposición. Estoy desencantado, astiado y aburrido de la clase política Argentina. No soy el más indicado para hablar porque vivo fuera del país pero a la vez creo que he visto algo más de mundo para saber que a Argentina le quedan muchos años para madurar política, social y culturalmente. Somos un país de ególatras cancheros que nos creemos el ombligo del mundo y no somos más que un grano de adolescente en un mundo algo más maduro. Cuando en argentina se debiera estar hablando de futuro (I+D, infraestructuras para una evolución acelerada de la población, ciudades verdes, bienestar social, educación de calidad orientada a la realidad mundial, las nuevas tecnologías, etc) seguimos hablando de dólares, de proyectos de medio pelo, de mediocres obras para contentar pequeños nichos de posibles y fieles votantes, de peleitas con los “imperios” y toda la sarta de boludeces que se promueven en las abusivas cadenas nacionales. Seguimos escuchando los discursos de siempre,viendo las mismas putas caras de siempre. Y mientras un pequeño porcentaje de chantas e hijos de puta se reparten el verdadero pastel a nosotros nos dejan las migas, pero nos hemos hecho tan lerdos y maleables que seguimos creyendo que a lo largo de la restitución de la democracia lo mejor que le ha pasado a la argentina es la mafia de los Kirchner. Si, claro, han habido cosas buenas, no lo pongo en duda, pero de ahí a creer que este camino debe continuar es un error. No digo tampoco que Macri sea el cambio que estamos esperando, no señor. Pero es hora de cerrar un capítulo nauseabundo de la historia del país. Es hora de que apaguemos la cadena nacional, dejemos de escuchar a los pelotudos como Rial y esa mierda que no es más que incultura , nos quitemos la venda de los ojos y empecemos a leer, a formarnos verdaderas opiniones, a profundizar en el pensamiento propio que, acertado o erróneo, siempre va a ser mejor que uno infundido mediante mensaje triunfalista de década ganada, de bienestar, de igualdad que en el fondo no es más que el resultado de la mella cerebral, de la ignorancia de una sociedad.


Así que este ballotage vayamos a votar con cabeza. Ya sea a Scioli o Macri, al que votemos, lo hagamos con la convicción y con un motivo propio y loable y no porque haya una masa tirando para un lado o para el otro. Leamos. Estamos en el era de la información, podemos buscar, indagar todo lo que haga falta, podemos mirar propuestas, mirar el pasado y de ahí en adelante decidir que queremos para el futuro. Dejemos de mirar el choripan mientras echamos una papeleta por el futuro de una gran nación y centremos la mirada en lo que estamos haciendo y por qué. Es hora de pensar, argentinos. Aprovechemos que es gratis.

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